Plastic Bank apuesta por la reducción de plástico oceánico

El deseo de realizar un cambio en algo y hacer que el mundo sea un lugar mejor muchas veces requiere una visión fuerte. Además, es esencial el tipo de correcto de energía para convertir esa visión en una realidad.

Bajo esta idea nace la startup Plastic Bank, una combinación de visión y tecnología con muchas ganas de cambiar el mundo y de incentivar la economía circular. Una idea brillante que se basa en hacer que el plástico sea demasiado valioso como para que acabe entrando en el océano. Por ello, se quiere luchar contra el problema de la contaminación por plásticos ya que es una catástrofe que afecta a la vida marina y a las aves.

De ahí su objetivo y misión es que combinando el blockchain y el reciclaje se termine con la pobreza y la contaminación ¿cómo? Convirtiendo el plástico en moneda de cambio. Como bien sabemos, el plástico es una amenaza real para el medio ambiente oceánico pero esto cambiaría si un pedazo de plástico valiera el precio correcto. El resultado es la eliminación de la basura plástica, y el plástico descartado se puede intercambiar para otras mercancías.

Proyecto Plastic Bank

El proyecto se basa en la construcción de toda una red de recogida para dar una segunda vida al plástico e incentivos económicos para quienes contribuyan a cerrar el círculo. Con ello, su creador ha convertido el reciclaje de plásticos en moneda de cambio para las comunidades menos favorecidas ya que el de la contaminación por plásticos es un problema que se presenta especialmente en las comunidades más pobres del planeta.

Por tanto estas comunidades tienen la posibilidad de comprar de todo a cambio de plásticos, desde seguros de salud, energía, comida o combustible para cocinar. El mecanismo es sencillo, el plástico funciona como moneda de cambio, donde pueden intercambiarlo por una suerte de divisas digitales con las que compran productos en las tiendas de Social Plastic.

Gracias a este sistema se crean nuevas oportunidades para las comunidades con menos recursos y presenta un fuerte impacto en las regiones pobres que sufren niveles de contaminación de plásticos extremos.

Gracias al blockchain se ha evitado gran parte del peligro y desconfianza que se establece en el uso de un sistema basado en dinero en efectivo. Por eso, un sistema de recompensas blockchain hace posible que las personas ganen y gasten con seguridad billetes digitales de Plastic Bank.

En cuanto al plástico, los volúmenes que se traen a los centros de reciclaje establecidos se pueden intercambiar por fichas digitales que les permite comprar bienes. Por tanto, el plástico se recicla por las empresas colaboradoras de Social Plastic que lo reutilizan para la creación de nuevos productos y cierran el círculo.

Son cuatro tipos de plástico los que trabaja este proyecto como el HDPE, que es de los envases de leche, detergente y tapones de refrescos. El LDPE que es el de las bolsas de plástico y el plástico de burbujas, el PET, de los envases de bebidas de plástico y de las prendas de poliéster y PP, de baterías y contenedores.

La iniciativa ya va en marcha y está operativa en Haití, Filipinas e Indonesia y tienen previsto dar sus próximos pasos en Etiopía y la India.