Granulado de neumáticos para restaurar un castillo

Utrera, municipio situado en Andalucía, apuesta por reconstruir parte de la fortaleza de un castillo con materiales procedentes del reciclado de ruedas. El castillo de Utrera está situado en lo alto de un cerro construido sobre los restos de una antigua torre árabe y sus orígenes se remontan a 1264.

A lo largo del tiempo y el paso de los años, el castillo de Utrera ha ido sufriendo sucesivas devastaciones hasta su abandono total y no fue hasta 1915 cuando se inicia una recuperación de la fortaleza que culminó en 1981.

Tras ello, el ayuntamiento de Utrera apuesta por convertir esta maravilla en un valor turístico y social. Actualmente, las labores de restauración corren a cargo de Antonio Jaramillo, catedrático de Ingeniería del Terreno, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Para la reconstrucción del castillo de Utrera se ha apostado por el uso de granulado de NFVU, neumáticos que se encuentran en el final de su vida útil, para resolver los problemas de contención de los muros. Además, se ha contado con la ayuda de SIGNIUS, una entidad sin ánimo de lucro creada a iniciativa de los principales fabricantes de neumáticos, con la finalidad de que pueda ser utilizado como mecanismo con el que todos los productores que lo deseen puedan cumplir con las obligaciones que les impone el Real Decreto 1619/2005.

En cuanto a la restauración, el patio principal del castillo, la plaza de armas, presenta una diferencia de altura de siete metros con respecto a la parte baja de la fortaleza. Los muros que lo sujetan son antiguos y para que trabajen menos se ha cambiado la grava por neumático granulado, que pesa la mitad. También, se están quitando toneladas de peso contra los muros. Además, uno de los beneficios que aporta este tipo de material es la gran conductividad hidráulica que tiene porque filtra de manera excelente el agua.

Ayuda ambiental

A la hora de utilizar este tipo de material se ha tenido especial cuidado en el hecho de que no puede ser utilizado en profundidades de masa y solo con un espesor máximo de tres metros; por una cuestión de seguridad en caso de fuego. Aunque esto se ha resuelto de una forma muy sencilla, separándolos con tierra.

Gracias a este material se consiguen diversas ventajas a nivel ambiental. No se extrae la grava y no se genera impacto en el ecosistema, como ocurriría si se abriera una cantera en el río Guadalquivir. Y lo que es mejor, se reutiliza apostando por la economía circular y evitando la huella de carbono que generan los materiales.

También se ha llevado a cabo este uso de materiales en la urbanización de los Cármenes del Mar para solucionar los problemas de deslizamiento de terreno que afectan a 400 viviendas. Este terreno está inclinado y tiende a caerse por deslizamiento, por tanto la solución reside en poner el granulado de neumáticos en la parte de arriba para que pese menos. De este modo no hay que utilizar hormigón, por lo que tiene la mitad de densidad que los áridos y pesa el 50% menos.

En cuanto al coste, es muy similar al de la grava. En el castillo de Utrera ha sido un poco más elevado, ya que se ha utilizado granulado de dos a siete centímetros, sin telas ni elementos metálicos, porque se quieren evitar problemas de óxido. Además, el potencial del neumático reciclado es enorme y su aplicación en ingeniería civil muy interesante.